Sin categoría

De pornografía y adolescentes.

Salir del armario tiene su intríngulis. Desde aquí animo a todos aquellos que se lo estén pensando a que salgan ya. Se está muy bien fuera, hay más sitio para estirar las piernas y es más fácil ordenar la ropa desde el otro lado que desde dentro. Ahora bien, si hablamos de salir del armario en cuanto a la televisión es otra cosa.

Y como hoy me siento algo pantojil vengo a confesar que veo pornografía. Porno del duro. De ese que no puedo evitar abrir la boca y los orificios nasales para que me metan hasta el duodeno todo lo que están viendo mis ojos . Lo reconozco: me gusta “Man v Food“, o como reza la horrible traducción, “Crónicas carnívoras” (de lunes a jueves en Energy de 20:35 a 21:35).

pizza animated GIF

Mi amiga Mari y yo nos creamos hace tiempo un hashtag ultrasecreto: #cancioneschorrasquenosdavergüenzareconocerquenosgustan (traducción para los analógicos: “Canciones chorras que nos da vergüenza reconocer que nos gustan”). Evidentemente no os voy a facilitar el título ni el autor de ninguna de ellas, sino os tendría que matar a hachazos con mi iPhone 6. De vez en cuando nos mandamos unos links de Youtube y lo acompañamos con el hashtag. Nos contestamos con unos: “YA TIAAAA ME ENCANTAAAAAA, ¡ME LO PONGO PARA EL GYM!” y ahí se queda. Es nuestro secreto, nuestra intimidad musical. Porque, a fin de cuentas, la música te la embutes en el tímpano y nadie más te la escucha.

Pero la tele es otra cosa. Es uno de los TOP 5 temas de conversación junto a cotilleos de famosos, cotilleos familiares, cotilleos de amigos y cotilleos laborales, por lo que también es una manera de conocer a tus amigos y saber qué cantidad de telebasura se tragan. Siempre hay alguno del grupo que suelta algo de que Aritz de Gran Hermano 16 es muy mono y, de pronto, otro/a se descubre poniendo ojitos y diciendo: “siiii, es más cuqui”. ¡Zasca, te pillé!

Tranqui, tranqui, te perdono porque yo veo porno, ¿y qué? Tu ves como unas chonis del calibre de la Pelopony se pelean entre ellas por una cita con Labrador (no, no es una raza de perro. Y sí, así es como se hace llamar), el pseudomacho alfa del plató que las tiene a todas locas pero que, como todos los guionistas del programa saben, se ha zumbado hasta el técnico de luces.

Y todo esto viene porque hará un año que le pusieron una multa a mi programa pornográfico preferido. Y lo denomino pornográfico porque según la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (a partir de ahora La Comisión) “Man v Food”  no se emite con la calificación por edad adecuada (apto para menores de 7 años) y, por ello, le han puesto una multa de 130.000 euros y puede que dejen de emitirlo. Seguí leyendo la noticia, pensando que el mundo se había vuelto más loco, y ¡sí, el mundo se ha vuelto absolutamente majara! Dice La Comisión que el cartel de “no apto para menores de 7 años” no es suficiente “pese a su contenido”. Os lo vuelvo a repetir por si no lo habéis leído bien o estáis leyendo en diagonal y no os empanáis de lo que acabo de escribir: “no apto para menores de 7 años” no es una clasificación suficiente “pese a su contenido”. Y, si me permitís sacar mi lado periodísticosabeloto, aquí tenéis las justificaciones literales de La Comisión: “en escenas, en las que a veces aparecen menores, se produce la presentación del consumo de comida de tal manera que puede ser perjudicial para la salud, por ser susceptible de crear conductas imitativas o por incitar a pautas de comportamiento no adecuadas para adolescentes. Y ello tanto por la forma y estética de la presentación, como por la cantidad de comida con un alto nivel de calorías que se ingiere en cada programa”. Ojo: “escenas en las que a veces aparecen menores”. Estoy rozando la pornografía infantil. Ay de mí.

Yo todavía era muy pequeña, pero recuerdo perfectamente al Monstruo de las Galletas. Ese ser peludo y azul no sólo devoraba sus galletas, sino que se volvía loco cuando alguien las mencionaba. El Monstruo de las Galletas estaría prohibido en el 2015. La gula es un pecado. Siglo XXI y la gula es un puto pecado. Yo veo pornografía alimentaria. O alimenticia. Tengo unos pocos más de 7 años y cuando veo este programa me entran unas ganas tremendas de desencajarme la mandíbula e introducirme hamburguesas de 7 pisos, bocadillos con 9 capas diferentes de carnes bañadas en salsa con grasa, mucha grasa, y tropezones de chocolate rellenos de fritangas rebozadas con pan de pizza de 40 centímetros de diámetro, servidas en copas de metal que pesan 20 kilos y con una bandeja con french fries hasta arriba aderezadas con ketchup, mostaza, chimichurri, queso deshecho, salsa barbacoa, pesto y chantilly de nata montada. Es oír esa campanilla tan característica y me humedezco toda.

Ahora mismo estoy teniendo un orgasmo.

Si tenéis hermanos, hermanos de amigos, sobrinos, o cualquier otra persona adolescente a vuestro alrededor, preguntadle si ven “Crónicas carnívoras“. No os molestéis en sacar el Whatsapp, ya os facilito yo la respuesta: NO. Ahora preguntadle a esos chavales y chavalas con granos y aparatos si ven “Mujeres Hombres y Viceversa” o “Gran Hermano“. Respuesta: SÍ.

No estoy diciendo que estos programas sean perjudiciales para los adolescentes. Nooo que va, estos programas no “son susceptibles de crear conductas imitativas o por incitar a pautas de comportamiento no adecuadas para adolescentes” ¡O a todos nos sancionan o la puta al río! ¡Lo que estoy diciendo es que me dejéis ver en paz mi pornografía, joder! Porque vosotros, sí, tú, que estás enganchado a las frases que suelta Amanda de GH16, y al pedazo de culebrón que se ha montado con Tracy y Perla, no tienes nada que temer. Tu vicio está a salvo. Porque estás aceptado socialmente, porque las pestañas postizas, las extensiones, las tetas, los gritos, los “tetes” y levantar la mano a alguien en pleno primer time es algo apto para menos de 7 años. Pero meterse unas alitas de pollo con salsa del diablo y llorar al mismo tiempo que su presentador, sentir el dolor agrio y potente al fondo del paladar, poner los ojos en blanco y arrancar de cuajo el apoyabrazos del sofá no está bien visto. No, no está bien visto. Porque si vosotros tenéis vuestra pornografía en varios canales a diferentes horarios, yo sólo me puedo contentar con un canal y un sólo horario. Y encima está en peligro de extinción por culpa de lo que puedan entender los adolescentes.

Swaggers y canis chupando wifi. Ellos son los culpables. 

La Comisión se preocupa mucho por los adolescentes, por su salud, por las imágenes que la televisión muestra, qué futuro tenemos para la sociedad, estos programas no son las adecuados y un largo y somnoliento bla bla bla bla. Da igual qué les demos a los adolescentes, ¡por favor!, pero si ya los tenemos perdidos para siempre. Estos géisers de hormonas ya no son capaces ni de controlarse cuando el examinador de Tráfico les dice que han suspendido el práctico de coche (sí, esto es real y está pasando aquí mismo). ¿Cómo va a afectarles que califiquéis mi pornografía para mayores de 18 años? A estos volcanes de sebo se las trae muy floja, ellos prefieren ir al segundo piso de La Maquinista para chupar wifi gratis y conseguir “me gusta” subiendo a Instagram sus peleas. Como decía Eduard Punset: “las neuronas están fritas”.

Desde aquí hago un llamamiento a todos los consumidores de pornografía. Sí, a ti también pajillero, porque aunque Gran Hermano sea apto para menores de 7 años, lo tuyo también tiene tela. Es basura, y lo sabes. Tú también consumes pornografía televisiva y puede que tus dosis peligren en algún momento (muy muy lejano, pero peligrarán). Unámonos. Porque la unión hace la fuerza y porque estos malditos adolescentes sin solución nos están quitando nuestros placeres de adulto.

Telebasuraylosabes

Vamos a hacer una cosa, hagamos que esta unión sea totalmente anónima. Seamos los Anonymous de la pornografía televisiva. ¿Porqué anónima? Porque no todo el mundo ha salido del armario, televisivamente hablando. Me da igual que no reconozcas que ves Supervivientes. Me la trae al pairo, allá tú, más cosas que te pierdes por no compartir con otros dementes porqué se desmayó Chabelita en la playa. Lo que me importa es que te unas. No te obligo a que salgas del armario, pero por favor hagamos algo todos juntos para proteger lo que es nuestro, todo aquello que nos ha pertenecido durante estos años: nuestra pornografía televisiva para adultos.

Únete.

Me pregunto si se podrá hacer una acción anónima en Change.org contra los adolescentes de este país…

Anuncios
Estándar

One thought on “De pornografía y adolescentes.

  1. #tufuckingbff dice:

    Intentar clasificar los programas por edades hoy en día es como ponerle puertas al campo, todo está al alcance de todos. Los padres son los últimos responsables de qué pornografía cosumen sus hijos, al fin y al cabo nadie obliga a
    ver nada a nadie. No se trata
    de si un niño ve a un
    zampabollos o a unos catetos
    alardeando de ignorancia; se
    trata de educar a que en la tele
    , como en internet, todo cabe y
    a tener criterio para
    discernir entre
    entretenimiento y educación,
    telebasura y telecultura, y
    como en todo en encontrar el
    término medio. Lo confieso

    GH consigue excitarme, sólo
    que en este caso soy
    eyaculador precoz. Ufffff que
    bien me siento ahora.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s