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De Pantone y lotes de Navidad

En algún momento iba a pasar. Y el día ha sido hoy. Bueno, hace unos días. Pantone, esa empresa megaguay que lo flipa en colores, ha anunciado El Color del 2016. Aunque no ha sido uno. Por primera vez en la historia, Pantone ha anunciado Dos Colores para el año que viene. Y los ganadores son… ¡Rosa Cuarzo y Azul Serenidad!

¡Felicidades! Aquí tenéis vuestro merecido premio: todo un año reinando en los abrigos, camisetas, bragas, calcetines, fundas de almohada, esmalte de uñas y lo que os dé la real gana. ¡Un aplauso a la espléndida pareja!

-¡TONGO! – No cari, TANGA.

Como se que algunos de los que me leen viven en Marte, os aclararé que Pantone es la empresa creadora del Pantone Matching System, un sistema de identificación, comparación y comunicación del color para las artes gráfica. Es decir, los capos capísimos del mundo colorido. Y como tratan con tantos colores, desde hace unos años van anunciando El Color que marcará la tendencia en nuestras ropas, hogares y todo lo que podamos colorear. Hace tiempo vi un documental chulísimo en La 2 donde se iban a Copenhaguen a pasar unos días en la sede de Pantone. Fue esa mezcla de diseño nórdico, aroma a canela y todos esos colores lo que me dejó fascinada: unas personas miran y remiran todas las imágenes de las principales revistas del mundo. Hacen recortes, pachworks, collages. Lo cuelgan en las paredes, las ventanas, las escaleras, el retrete… y ¡boom! Ya tienen el color que se llevará el año que viene. El proceso les lleva entre cinco y tres meses. Reuniones y reuniones, Skypes y horas hasta las tantas para al final decidirse por un solo color. Cuando yo no soy ni capaz de decidirme entre palomitas de colores y palomitas blancas y al final acabo pidiendo que me hagan un megamix.

 

popcorn movie nothing

La película duraba 3 horas ¿vale?

El año pasado Pantone anunció en su palco real que el color del 2015 iba a ser el Marsala. O lo que es lo mismo: el color granate-tirando-a-tierra o color vino. A los dos días me estaba comprando un gorro de color Marsala. Y de pronto me vi en mi casa con los labios Marsala, las uñas Marsala y un tanga Marsala del Mercat del Ninot. Allá donde posaba mi mirada veía Marsala: en las paredes de una tienda, en los vasos de papel del Starbucks, en las servilletas de un kebab, en el pelo de la cajera del Lydl, en todos las velas del Ikea… Sólo en un lugar no pude encontrar papel para envolver de color Marsala, y fue en el chino de al lado de mi casa. No tenían nada de ese color, absolutamente nada. Todo era negro, alabado negro, gris, marrón, lila-feo, verde-caca y rojo-cresta-de-pollo. Ni rastro del Marsala. Será que en China ya están hartos de tonalidades rojas o será que se las trae al pairo lo que diga Pantone o el Papa. Más bien creo que lo segundo.

En cuestión de meses veía Marsala por todas partes y el color empezaba a empalagarme. Sigo guardando el gorro, y lo amo con todas mis fuerzas, pero ya no es lo mismo. En la alfombra de los Oscar, en la posterior fiesta de Vanity Fair, en los Goyaecharle un ojo a las imágenes de estos vestidos en la prensa era como comprar en Asos con el filtro de “vestidos de noche” y “color rojo” activados. Todas iban igual. ¿Y este año qué? Con dos colores a las famosas les va a entrar una dicotomía bicolor muy fuerte que puede que se desarrolle en un brote psicótico. Me temo lo peor en las alfombras rojas…

Pantone's colors of the year are pink and blue.

Las famosas escogiendo vestido para los Oscar 2016

El Marsala es un color un poco dark, por eso lo abracé con todas mis fuerzas y lo disfruté mientras pude. Es un color que ha encajado bien dentro del día a día de nuestra sociedad. No desentona y aporta sofisticación. Pero el año está acabando, es Navidad, se acerca el 2016 y aquí llega Pantone con nuevo anuncio. Agárrense a la silla, porque este año veremos rosa palo y azul bebé por todas partes. Madre mía… estoy temblando, de verdad. Me cuesta creer que lo vayamos a conseguir, me cuesta creer que nos vayamos a vestir con estos colores. Yo no puedo, es que no puedo. Que alguien me inyecte una dosis doble de insulina, porque no lo voy a soportar, no aguantaré hasta final de año sin haberme antes arrancado los ojos o exiliado a la montaña. Y más aún después leer las declaraciones que ha hecho Pantone sobre sus colores. Mira, de verdad, es que me están dando arcadas:

“El rosa cuarzo es persuasivo, pero suave. Expresa compasión y un sentido de la compostura. Es el color de un atardecer sereno, unas mejillas sonrosadas o una flor emergente”.

gross vomit disgusting barf

Primperan, necesito un Primperan ¡YA!

“El azul serenidad es grácil y etéreo como la bóveda celestial, y proporciona una sensación de calma y relajación incluso en tiempos turbulentos. La mezcla de ambos da idea de conexión y bienestar así como sentido de orden y paz”. Acabo de vomitar encima de mi gata.

Yo lo que quiero saber es qué tipo de café hay en las instalaciones centrales de Pantone. Estoy segura, pero segura de verdad, que sus lotes de Navidad mola muchísimo más que los nuestros. Mira, para empezar les pondrán velas, porque a los nórdicos les gustan las velas, y las velas son lo mejor que le puede ocurrir a tu casa. Si no te la dejas encendida y la incendias. Ojo.

Esta cesta es una auténtica mierda.

Seguro que también les darán lubricantes, preservativos y dildos, porque son muy open minded con la sexualidad. Luego les darán unas bolsitas de té de marihuana índica, para que se relajen al llegar a casa y asimilen todo un largo y duro día en Pantone. Y unos porros de tamaño L bien liados de marihuana sativa, para activarse los domingos por la mañana. También una cajita muy mona de hojalata con 366 pastillas de LSD, porque el 2016 es bisiesto, señoras y señores. Además un collar unisex con una piedra preciosa gris, una roca de MDMA que se deberá chupar en momentos de crisis o cuando el jefe se haya ido de viaje y se necesite un empuje psicotrópico. El lote también incluye 200 gramos de hongos psilocibios, envasados al vacío, porque unas setas alucinógenas siempre quedan bien cuando tienes invitados. Un Panettone, no… no es un guiño del copy de la empresa. Un Panettone de esos enormes que parecen más bien un sombrero de soldado del siglo XIX, donde la bolsa extra de azúcar glass es cocaína extrafina de Colombia. Y una preciosa maceta con dos hermosas adormideras para que ellos mismos vayan tratándolas para sacar su propio opio y fomentar la interacción entre trabajadores.

– Jorgen, tío, qué buenas son estas pastis.

Y mientras ellos se los pasan mejor que Pocholo en el Sónar, nosotros seguimos con nuestros turrones y polvorones secos del Makro, y los vinos blancos pasados del Eroski, y los patés de un, supuestamente, cerdo con ceps. O ni eso. Da igual. Porque aquí lo que importa es que una vez más somos el hazmerreír de los nórdicos, esos seres superiores y la siguiente evolución del Homo Sapiens Sapiens. Porque mientras ellos tienen las pupilas dilatadas y hacen castañuelas con la mandíbula, nosotros vamos a tener que tragarnos una invasión masiva de chonis disfrazadas de Barbie con permiso para llevar chándales rosas, pijas con abrigos de pelo largo azul pastel que se creen macarrons de Ladurée y un catálogo de Ikea en el que ha vomitado, con violencia, Candy CandyJohn Snow va a cambiar su capa por una de color azul serenidad y mutará en un adorable y achuchable Oso Amoroso.

Esto es un disfraz de John Snow del Party Fiesta.

Y a las mujeres-centuaro, las portadoras de pantalones campana, les saldrán alas en la parte alta del culo y un enorme y reluciente cuerno en medio de la cabeza y, de pronto, se convertirán en mágicos Little Ponys. Y cuando estés en la cola del Consum y venga cabalgando una Pony y te pida si la puedes dejar pasar porque “sólo llevo alfalfa”, tendrás que dejarla pasar porque son mágicos y llevan los colores de moda.

Pantone se cree que ha hecho un favor a la humanidad. Esto empezó un jueves de “unas cañas y a casa”, luego pasó a un re-after en casa de Hans el lunes a las 11 de la mañana, y de allí, a la reunión de “El Color del 2016” del martes. Y así nos va. Estamos pagando las consecuencias de un grupo de hipsters nórdicos con droga de la buena. Y yo tengo que decirles que o comparten lo que se han tomado para que podamos enfrentar el 2016 como ellos lo han ideado o tendrán que hacer un comunicado oficial, el primero de la historia de Pantone, retractándose de su elección y reconociendo que el Negro es el mejor color de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros.

 

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